sábado, 12 de mayo de 2012

Filosofía Perenne - Ken Wilber.



La Filosofía Perenne es esa visión del mundo que comparten la mayor parte de los principales maestros espirituales, filósofos, pensadores e incluso científicos del mundo entero. Se la denomina “perenne” o “universal” porque aparece implícitamente en todas las culturas del planeta y en todas las épocas. Los mismo lo encontramos en India, México, China, Japón y Mesopotamia, que en Egipto, el Tíbet, Alemania o Grecia. Y dondequiera que la hallamos presenta siempre los mismos rasgos fundamentales: es un acuerdo universal en lo esencial.

Para nosotros, los hombres contemporáneos, que somos prácticamente incapaces de ponernos de acuerdo en nada, esto es algo que se nos hace difícil de creer. Como lo resumió Alan Watts: “Apenas somos conscientes de la extraordinaria singularidad de nuestra propia postura, de modo que nos resulta muy difícil de admitir el hecho evidente de que haya existido un consenso filosófico único, de amplitud universal, que ha sido sostenido por muchos (hombres y mujeres) que han compartido las mismas experiencias y han transmitido esencialmente la mismas enseñanzas, hoy o hace seis mil años, y desde Nuevo México en el Lejano Oeste hasta Japón en el Lejano Oriente.

Esto es realmente muy notable. Creo que estas verdades de naturaleza universal constituyen fundamentalmente el legado de la experiencia universal del conjunto de la humanidad, que en todo tiempo y lugar ha llegado a un acuerdo sobre ciertas profundas verdades referidas a la condición humana y sobre cómo acceder a lo Trascendente Esta es una forma de describir lo que es la Philosophia perennis.

TKW: Dices que la filosofía perenne es esencialmente la misma en culturas muy diversas. Pero modernamente se afirma que es el lenguaje y la cultura lo que modela todo nuestro conocimiento. En caso de ser esto cierto, y dado que las diversas culturas y lenguajes son muy diferentes entre si, cabría la posibilidad de que apareciera alguna verdad universal o colectiva sobre la condición humana. Desde este punto de vista no existe una condición humana, como tal, sino tan sólo historia humana; y esa historia es muy diferente en cada caso ¿Qué opinas respecto de toda esta noción de relatividad cultural?

KW: Hay mucha verdad en ello. Existen , sin duda, una diversidad de culturas que poseen un diferente “conocimiento local”, y la investigación de esas diferencias constituye un actividad muy interesante. Pero si bien es cierta la existencia de una relatividad cultural, ello no es toda la verdad.

Además de las diferencias culturales evidentes, como son el tipo de alimentación, las estructuras lingüísticas o las costumbres de apareamiento, por ejemplo, existen también muchos otros fenómenos en la existencia humana que son, en gran medida, universales o colectivos. El cuerpo humano, tiene por ejemplo doscientos ocho huesos, un corazón y dos riñones, tanto si se trata de un habitante de New York como de Mozambique, y tanto hoy día como hace miles de años. Estas características universales constituyen lo que se denomina “estructuras profundas” porque son esencialmente las mismas en todas partes.

Sin embargo, para que las diversas culturas utilicen esas estructuras profundas de maneras muy diversas, como los chinos que vendaban los pies de sus mujeres o los de Ubangi que estiraban sus labios, o bien el uso de tatuajes y de prendas de verter, los juegos, el sexo y el parto, todo lo cual varía considerablemente de una cultura a otra. Todas estas variables reciben el nombre de “ estructuras superficiales”, porque son locales en vez de universales.

Esto mismo ocurre también en el ámbito de la mente humana. La mente humana posee estructuras superficiales que varían entre las distintas culturas, y estructuras profundas que permanecen esencialmente idénticas independientemente de la cultura considerada. Aparezca donde aparezca, la mente humana tiene la capacidad de formar imágenes, símbolos, conceptos y reglas. Las imágenes y símbolos particulares pueden variar de una cultura a otra, pero lo cierto es que la capacidad de formar esas estructuras mentales y lingüísticas- y las propias estructuras en si- es esencialmente las misma en todas partes. Del mismo modo que el cuerpo humano produce pelo, la mente humana produce símbolos. Las estructuras mentales superficiales varían considerablemente entre sí, pero las estructuras mentales profundas son, por su parte, extraordinariamente similares.

Ahora bien, al igual que el cuerpo humano produce universalmente pelo y que la mente produce universalmente ideas, el espíritu humano también produce universalmente intuiciones sobre lo Divino. Y esas intuiciones y vislumbres configuran el núcleo de las grandes tradiciones espirituales del mundo entero. Y una vez más, aunque las estructuras superficiales de las grandes tradiciones de sabiduría sean, desde luego, muy diferentes entre si, sus estructuras profundas, por el contrario, son muy similares y algunas veces idénticas.

La filosofía perenne se ocupa fundamentalmente de las estructuras profundas del encuentro humano con lo Divino. Porque aquellas verdades sobre las cuales los hindúes, los cristianos, los budistas, los taoístas y los sufíes se hallan en completo acuerdo, suelen referirse a algo profundamente importante, algo que nos habla de verdades universales y de significados últimos, algo que toca la esencia fundamental de la condición humana.

TKW: A primera vista, resulta difícil ver en que podrían estar de acuerdo el budismo y el cristianismo. ¿Cuáles son, pues, los principios fundamentales de la filosofía perenne? ¿Podrías postular sus tópicos fundamentales? ¿Cuántas son esas verdades profundas y esos puntos de acuerdo fundamentales?

KW: Son muchos, pero veamos los siete que considero más importantes.

1º- el espíritu existe.

2º- el espíritu está dentro de nosotros.

3º- a pesar de ello, la mayor parte de nosotros vivimos en un mundo de ignorancia, separación y dualidad, en un estado de caída ilusorio, y no nos percatamos de ese Espíritu interno.

4º- hay una salida para ese estado de caída, de error o de ilusión; hay un Camino que conduce a la liberación.

5º- si seguimos ese camino hasta el final llegaremos a un Renacimiento, a una Liberación Suprema.

6º- esa experiencia marca el final de la ignorancia básica y el sufrimiento.

7º- el final del sufrimiento conduce a una acción social amorosa y compasiva hacia todos los seres sensibles.

TKW: ¡Has dicho muchas cosas! Vayamos paso a paso. Dices que el espíritu existe.

KW: El Espíritu existe, Dios existe, existe una Realidad Suprema, ya sea que se le de el nombre de Brahman, Dharmakaya, Yahwel, Atón, Kether, Tao, Allah, Shiva, : “Muchos son los nombres que recibe lo Uno”.

TKW: Pero ¿Cómo sabes que el Espíritu existe? Los místicos dicen que existe pero ¿en que basan esa afirmación?

KW: En la experiencia directa. Sus afirmaciones no se basan en meras creencias, ideas, teorías o dogmas, sino en la experiencia directa, en la experiencia espiritual Real.

Esto es lo que diferencia a los verdaderos místicos de los religiosos dogmáticos.

TKW: Pero ¿qué hay del argumento de la experiencia mística no es un conocimiento válido porque es inefable y por consiguiente incomunicable?.

KW: Ciertamente la experiencia mística es inefable y no puede traducirse enteramente en palabras, pero lo mismo ocurre con cualquier otra experiencia, ya se trate de una puesta de sol, el sabor de un trozo de tarta o la armonía de una fuga de Bach.

En cualquiera de estos casos debemos haber tenido la experiencia real para saber de que se trata. Pero no por ello se debe concluir que la puesta de sol, la tarta o la música no existen o son experiencias no válidas. Además, aunque la experiencia mística sea, en gran medida, inefable, puede ser comunicada o transmitida. Así, por ejemplo, de la misma manera que la danza se puede enseñar aunque no se pueda transmitir con palabras, también es posible aprender una determinada práctica espiritual bajo la tutela de un determinado maestro espiritual.

TKW: Pero esa experiencia mística que tan verdadera le parece al místico bien podría estar equivocada. Los místicos pueden afirmar que están fundiéndose con Dios pero ésa no es ninguna garantía de que lo que dicen es lo que ocurre en realidad. Ningún conocimiento es absolutamente seguro.

KW: Estoy de acuerdo en que la experiencia mística no es más cierta que cualquier otra experiencia directa. Pero ese argumento, lejos de echar por tierra las afirmaciones de los místicos, los eleva, en realidad, al mismo estatus que yo definitivamente acepto. En otras palabras, el mismo argumento que se puede aducir en contra del conocimiento místico puede aplicarse, en realidad, a cualquier otra forma de conocimiento basado en la experiencia evidente, incluida la experiencia empírica. Creo que estoy mirando la luna, pero bien pudiera estar errado; los físicos creen en la existencia de los electrones, pero podrían estar equivocados; los críticos consideran que Hamlet fue escrito por un personaje histórico llamado Shakespeare, pero podrían estar en un error, etc.

¿Cómo podemos estar seguros de la veracidad de nuestras afirmaciones?

Mediante más experiencias.

Pues bien, eso es precisamente lo que han estado haciendo históricamente los místicos a lo largo de décadas, siglos y milenios: comprobar y refinar sus experiencias, un récord de constancia histórica que hace palidecer incluso a la ciencia moderna. El hecho de que este argumento, lejos de echar por tierra las afirmaciones de los místicos, lo que hace es conferirles de una manera sumamente adecuada – a mi juicio- el estatus de auténticos expertos e informados sobre su especialidad y, por consiguiente, los únicos verdaderamente capacitados para establecer aseveraciones al respecto.

TKW: Muy bien. Pero a menudo he escuchado que la visión mística bien podría tratarse de una patología esquizofrénica ¿Cómo contestarías a esa acusación?

KW: No creo que nadie ponga en duda que ciertos místicos presentan rasgos esquizofrénicos y aun que haya esquizofrénicos que experimentan intuiciones místicas. Pero desconozco a cualquier autoridad en la materia que crea que las experiencias místicas son básicas y primordialmente alucinaciones esquizofrénicas.

Está claro que también conozco a muchas personas no cualificadas que así lo piensan, y que resultaría difícil convencerlas de lo contrario en el breve espacio de este entrevista. Diré, tan solo, que las prácticas espirituales y contemplativas utilizadas por los místicos- como la oración contemplativa o la meditación- pueden ser muy poderosas pero no lo suficiente como para atraer a un montón de hombres y mujeres normales, sanos y adultos y, en el curso de unos pocos años, convertirlos en esquizofrénicos delirantes. El Maestro de Zen Hakuin transmitió su enseñanza a ochenta y tres discípulos que se encargaron de revitalizar y organizar el Zen japonés. Ochenta y tres esquizofrénicos alucinados no podrían ponerse de acuerdo ni siquiera para ir al baño...¿Qué habría pasado con el Zen japonés si éste hubiera sido el caso?

TKW: (Risas) Una última objeción ¿No es acaso posible que la noción de “ser uno con el espíritu” no sea más que un mecanismo de defensa regresivo para proteger a una persona contra el pánico ante la muerte y lo impermanente?

KW: Si la “unidad con el Espíritu” fuese simplemente algo más en lo que uno cree y se tratara, por lo tanto, de una idea o una esperanza, entonces ciertamente suele formar parte de la “proyección de inmortalidad” de una persona, es decir, de un sistema de defensa diseñado- como he intentado explicar en mis libros “Después del Eden” y “Un Dios sociable”- para protegerse mágica o regresivamente de la muerte bajo la promesa de una prolongación o continuación de la vida.

Pero la experiencia de unidad atemporal con el Espíritu no es una idea o un deseo; es una aprehensión directa. Y sólo podemos considerar esa experiencia directa de tres maneras diferentes:
-afirmar que se trata de una alucinación, a lo cual acabo de responder;
-asegurar que es un error, cosa que también he rebatido,
-o aceptarla como lo que dice ser: una experiencia directa de nuestro Ser Espíritual.

TKW: Por lo que dices, el misticismo genuino, a diferencia de la religión dogmática, es científico, porque se basa en la evidencia y la comprobación experimental directa ¿Es así?

KW: efectivamente. Los místicos te piden que no creas absolutamente en nada y te ofrecen un conjunto de experimentos para que los verifiques en tu propia conciencia. El laboratorio del místico es su propia mente y el experimento es la meditación. Tu mismo puedes verificar y comparar los resultados de tu experiencia con los resultados de otros que también hayan llevado a cabo el mismo experimento.

A partir de ese conjunto de conocimiento experimental, consensualmente validado, llegas a ciertas leyes del espíritu, o a ciertas “ verdades profundas” si prefieres llamarlo así.

TKW: Y esto nos lleva de nuevo a la filosofía perenne, a la filosofía mística y a sus siete grandes principios. El segundo principio era: el espíritu está dentro de ti.

KW: El espíritu está dentro de ti, hay todo un universo en tu interior. El asombroso mensaje de los místicos es que en el centro mismo de tu ser, tú vives la divinidad. Estrictamente hablando Dios no está dentro ni fuera- ya que el Espíritu trasciende toda dualidad- pero uno lo descubre buscando fuertemente adentro, hasta que ese “adentro” termina convirtiéndose en “más allá”. El Chandogya Upanishad nos ofrece la formulación más conocida de esta verdad inmortal cuando dice.
“En la misma esencia de tu ser no percibes la Verdad, pero en realidad está ahí.
En eso, que es la esencia sutil de tu propio ser, todo lo que existe Es.
Esa esencia invisible es el Espíritu del universo entero.
Eso es lo Verdadero, eso es el Ser. ¿Y tú ? Eso eres tú”.

Tat Tuam Asi, tú eres Eso. Es innecesario decir que el “tú” que es “Eso”, el tú que es Dios, no es tu identidad individual y separada, el ego, ésta o aquella identidad, el Sr. o la Sra. de Tal. De hecho, el yo individual o ego es precisamente lo que impide que tomemos conciencia de tu Identidad Suprema.

Ese “tú”, por el contrario, es nuestra esencia más profunda, o si lo preferimos, nuestro aspecto más elevado, la esencia sutil- como lo describe el Upanishad- que trasciende nuestro ego mortal y participa directamente de lo Divino. En el judaísmo se le llama el Ruach, el espíritu divino y supraindividualidad que se halla en cada uno de nosotros, y que se diferencia del nefesh, el ego individual.

En el cristianismo, por su parte, es el pneuma, el espíritu que mora en nosotros y que es de la misma naturaleza que Dios, y no la psique o alma individual que, en el mejor de los casos, solo puede adorar a Dios. Como dijo Coomaraswamy, la distinción entre el espíritu inmortal y eterno de una persona y su alma individual y mortal (el ego) constituye un principio fundamental de la filosofía perenne.

TKW: San Pablo dijo: “Vivo. Pero no soy yo, sino Cristo, quien vive en mi”. ¿Estás diciendo que San Pablo descubrió su verdadera Identidad, que era uno con Cristo y que éste sustituyó a su antiguo y pequeño ego, su alma o psique individual?

KW: Así es. Tu Ruach o fundamento es la Realidad Suprema, no tu nefesh, tu ego. Si crees que tu ego individual es Dios estás evidentemente en un gran aprieto. De hecho, estarías padeciendo una psicosis, una esquizofrenia paranoide. No es eso, por cierto, lo que conciben los más grandes filósofos y sabios del mundo.

TKW: Pero entonces ¿por qué no hay más gente que sea consciente de eso? Si el espíritu está realmente en nuestro interior ¿por qué no es evidente para todo el mundo?.

KW: Muy bien . Entremos ahora en el tercer punto. Si realmente soy uno con Dios ¿por qué no me doy cuenta? Algo me está separando del espíritu ¿Por qué esta Caída? ¿Cuál ha sido el error?.

Las diferentes tradiciones dan diferentes respuestas a este asunto, pero todas ellas concluyen fundamentalmente en lo siguiente:

“no puedo percibir mi Verdadera Identidad, mi unión con el Espíritu, porque mi conciencia está obnubilada y obstruida por alguna actividad; aunque recibe muchos nombres diferentes, es simplemente la actividad de contraer y centrar la conciencia en mi yo individual, en mi ego personal. Mi conciencia no se halla abierta, relajada y centrada en Dios, sino cerrada, contraída y centrada en mí mismo. Y es precisamente la identificación con esa contracción en mi mismo y la consiguiente exclusión de todo lo demás lo que me impide encontrar o descubrir mi identidad anterior, mi verdadera identidad con el Todo”. Mi naturaleza individual “el hombre natural” ha caído y vive en en el error, separado y alienado del Espíritu y del resto del mundo. Estoy separado y aislado del mundo de “ahí afuera”, un mundo que percibo como si fuera completamente externo, ajeno y hostil a mi propio ser. En cuanto a mi propio ser en sí, desde luego que no parece ser uno con el Todo, con todo lo que existe, uno con el Espíritu Infinito, sino que, por el contrario, permanece encerrado y aprisionado dentro de las paredes limitadoras de este cuerpo mortal.

TKW: Esta situación suele llamarse “dualismo” ¿no es así?

KW: Así es. Me divido a mí mismo en un “sujeto” separado del mundo de los “objetos” ubicados ahí fuera y, a partir de ese dualismo original, sigo dividiendo el mundo en todo tipo de opuestos en conflicto: placer y dolor, bien y mal, verdad y mentira, etc. Según la filosofía perenne, la conciencia que se halla dominada por el dualismo sujeto-objeto, no puede percibir la realidad tal como es, la realidad en su totalidad, la realidad como Identidad Suprema. En otras palabras: el error es la contracción de uno mismo, la sensación de identidad separada, el ego. El error no descansa en algo que hace el pequeño yo, sino en algo que es.

Y aún más: ese ser contraído, ese sujeto aislado “aquí dentro”, al no reconocer su verdadera identidad con el Todo experimenta una aguda sensación de carencia, de privación, de fragmentación. En otras palabras: la sensación de estar separado, de ser un individuo separado, da nacimiento al sufrimiento, da nacimiento a la “caída”.

El sufrimiento no es algo que ocurre al estar separado, sino que es algo inherente a esa condición. “Pecado”, “sufrimiento” y “yo” no son sino diferentes nombres para un mismo proceso que consiste en la contracción y fragmentación de la conciencia.

Por eso es imposible rescatar al ego del sufrimiento. Como dijo Gautama el Buda: para poner fin al sufrimiento debes abandonar al pequeño yo o ego; pues ambas cosas nacen y mueren al mismo tiempo.

TKW: Así que este mundo dualista es el mundo de la caída y el pecado original, es la contracción del ser, la autocontracción en cada uno de nosotros. ¿Y estás diciendo que no son sólo los místicos orientales sino también los occidentales quienes definen el pecado y el Infierno como algo inherente al estado de identidad separada?

KW: Al yo separado y a su codicia, deseo y huída carentes de amor. Si, desde luego. Es cierto que Oriente- y en especial el budismo y el hinduismo- hacen mucho incapié en equiparar al Infierno – o Samsara- con el ego separado e individualista. Pero en los escritos de los místicos católicos, de los gnósticos, de los cuáqueros, de los cabalistas y de los místicos islámicos también nos encontramos con los mismos tópicos. Al respecto, mi escrito favorito pertenece al extraordinario William Law, un místico cristiano inglés del siglo XVIII. Te lo leeré “He aquí la verdad resumida. Todo pecado, toda muerte, toda condenación y todo infierno no son sino el reino del yo, del ego. Las diversas actividades del narcisismo, del amor propio y del egoísmo que separan el alma de Dios y abocan a la muerte y al infierno eterno”. O las palabras del sufí Abi l-Khayr:

“ No hay Infierno sino individualidad, no hay Paraíso sino altruismo”. También encontramos este mismo tipo de declaraciones entre los místicos cristianos, como nos lo demuestra la afirmación de la Theología germánica de que “ lo único que arde en el infierno es el ego”.

TKW: Sí, entiendo. Así que la trascendencia del “pequeño yo” conduce al descubrimiento del “ gran Yo”.

KW: En efecto. En sánscrito, este “ pequeño yo” o alma individual se denomina ahamkara, que significa “nudo” o “contracción”; y es este ahamkara, esta contracción dualista o egocéntrica de la conciencia, lo que constituye la raíz misma del estado de caída.

Llegamos así al cuarto gran principio de la filosofía perenne: hay una forma de superar la Caída, una forma de cambiar este estado de cosas, una forma de desatar el nudo de la ilusión y el error básico.

TKW: Tirar al tacho al ego individualista.

KW: (risas). Así es. Rendirse o morir a esa sensación de ser una identidad separada, al pequeño yo, a la contracción sobre uno mismo. Si queremos descubrir nuestra identidad con el Todo debemos abandonar nuestra identificación errónea con el ego aislado. Pero esta Caída se puede revestir instantáneamente comprendiendo que, en realidad, nunca ha tenido lugar, ya que solo existe Dios y, por consiguiente, el yo separado nunca ha sido más que una ilusión. Sin embargo, para la mayor parte de nosotros, esa situación debe ser superada gradualmente paso a paso.

En otras palabras, el cuarto principio de la filosofía perenne afirma que existe un Camino y que, si lo seguimos hasta el final, terminará conduciéndonos desde el estado de caída hasta el estado de iluminación, desde el Samsara hasta el Nirvana, desde el Infierno hasta el Cielo

TKW: ¿Es la meditación ese Camino?

KW: Bien. Podríamos decir que hay diversos “caminos” que constituyen lo que estoy llamando genéricamente “ el Camino” y nuevamente se trata de diferentes estructuras superficiales que comparten todas ellas la misma estructura profunda. En el hinduísmo, por ejemplo, se dice que hay cinco grandes caminos o yogas. “Yoga” significa sencillamente “unión”, la unión del alma con la Divinidad. La palabra inglesa yoke, la castellana yugo, la hitita yugan, la latina jugum, la griega zugon y muchas otras proceden de la misma raíz.

En este sentido, cuando Cristo dice: “Mi yugo es leve”, está queriendo decir “Mi yoga es fácil”.

Pero quizá podamos simplificar todo esto diciendo que todos esos caminos, ya sean hinduístas o provenientes de cualquier otra tradición de sabiduría, se dividen en dos grandes caminos.

A este respecto se me ocurre otra cita para ilustrar este punto. Es de Swami Ramdas: “Hay dos caminos, uno de ellos consiste en expandir tu ego hasta el infinito y el segundo en reducirlo a la nada”; el primero es una vía de conocimiento mientras que el segundo, por el contrario, es una vía devocional. Un Jnani (sabio hindú) dice: “Yo soy Dios, la Verdad universal”. Un Devoto, por su parte, dice: “Yo no soy nada ¡Oh Dios! Tú lo eres todo”. En ambos casos desaparece la sensación de identidad separada”.

La clave del asunto es que cualquiera de estos dos casos el individuo que recorre el Camino trasciende o muere al pequeño yo y redescubre, o resucita, a su Identidad Suprema con el Espíritu universal. Y eso nos lleva al quinto gran principio de la filosofía perenne, es decir, el del Renacimiento, la Resurreción o la Iluminación. El pequeño yo debe morir para que dentro de nuestro ser pueda resucitar el gran Yo.

Las distintas tradiciones describen esa muerte y nuevo renacimiento con nombres muy diversos. Así, por ejemplo, en el cristianismo recibe los nombres de Adán – a quien los místicos llaman el “Hombre Viejo” u “Hombre Externo” y del que se dice que abrió las puertas del Infierno – y de Jesús- el “Hombre Nuevo” u “Hombre Interno” que abre las puertas del Paraíso-.En opinión de los místicos, la muerte y resurrección de Jesús constituye el arquetipo de la muerte del yo separado y la resurrección a un destino nuevo y eterno dentro de la corriente de la conciencia, a saber, el Ser Divino o Crístico y su Ascensión.Como dijo San Agustín:

“Dios se hizo hombre para que el hombre pudiera hacerse Dios”.

En el cristianismo, este proceso de retorno desde la condición “humana” a la condición “Divina”, de la persona externa a la persona interna, se denomina “Metanoia”, una palabra que significa tanto “arrepentimiento” como “transformación”. En tal caso, nos arrepentimos del pequeño yo (el ego individualista) y nos transformamos en el Ser (o Cristo), de modo que, como afirmaba San Pablo, “no soy yo sino Cristo quien vive en mí”. De manera similar, el islam denomina tawbah ( que significa “arrepentimiento”) y también galb (que significa “transformación”) a esa muerte y resurrección que Al-Bistami resume del siguiente modo:” Olvidarse de sí es recordar a Dios”.

Tanto en el hinduísmo como en el budismo se describe esta muerte y resurrección siempre como la muerte del alma individual (jivatman) y el despertar a esa verdadera naturaleza de la persona que los hindúes describen metafóricamente como Totalidad del Ser (Brahman) y los budistas describen como Apertura Pura (Shunyata). El momento en que tiene lugar esa ruptura o renacimiento se denomina iluminación o liberación (Moksha o Kaivalya). El Lankavatara Sutra describe la experiencia de la iluminación como “una transformación completa en la misma esencia de la conciencia”. Esta “transformación” consiste simplemente en desactivar la tendencia habitual a crear un yo separado y substancial donde, de hecho, sólo existe una conciencia clara, abierta y amplia. El Zen denomina Satori o Kensho a esta transformación o Metanoia.

“Ken” significa verdadera naturaleza y “sho” significa “ver directamente”.

Ver directamente nuestra verdadera naturaleza es convertirse en un Ser totalmente autorrealizado. Y como dijo el Maestro Ekhart:

“En esta transformación he descubierto que Dios y yo somos lo mismo”.

TKW: ¿La iluminación se experimenta realmente como una muerte real o esto no es más que una metáfora?

KW: En realidad esto se refiere a la muerte del ego individualista.

Los relatos de esa experiencia, que pueden ser muy dramáticos pero también muy sencillos y nada espectaculares; afirman claramente que de repente te despiertas y descubres que, entre otras cosas, y por más extraño que pueda parecer, tu verdadero ser es todo lo que has estado mirando hasta ese momento, que literalmente eres uno con todo lo manifestado, uno con el universo y que, en realidad, no te vuelves uno con Dios y el todo, sino que entonces tomas conciencia de que eternamente has sido esa unidad sin haberte percatado antes de ello. Pero junto a ese sentimiento, junto al descubrimiento del Ser que todo lo impregna, se experimenta también la sensación muy concreta de que tu pequeño ego ha muerto, que ha muerto de verdad. El Zen llama al Satori “la Gran Muerte”.Eckhart era igual de categórico. “El alma-dijo- debe darse a sí misma”. Coomaraswamy dice: “Solo cuando nuestro ego muere comprendemos finalmente que no hay nada con lo que podamos identificarnos y entonces podemos transformarnos realmente en lo que ya somos”.

TKW: ¿Al trascenderse el pequeño ego se descubre la eternidad?

KW (Larga pausa). Sí, siempre que no consideremos que la eternidad es un tiempo que no acaba nunca sino un momento sin tiempo, el presente eterno, el ahora atemporal.

El SER no mora para siempre en el tiempo sino en el presente atemporal previo al tiempo, previo a la historia, al cambio, a la sucesión.

El espíritu, el Ser , está presente en el sentido de ser Pura Presencia, no en el de estar en un ahora interminable que es una noción más bien espantosa.

En cualquiera de los casos, el sexto gran principio fundamental de la filosofía perenne afirma que la iluminación o liberación pone fin al sufrimiento.

Lo que causa el sufrimiento es el apego y el deseo de nuestra identidad separada; y lo que pone fin al sufrimiento es el camino meditativo que trasciende al pequeño yo y al deseo y el apego. El sufrimiento es inherente a ese nudo o contracción llamado ego y la única forma de acabar con el sufrimiento es trascender el ego.

No se trata que después de la iluminación, o después de la práctica espiritual en general, ya no sientas dolor, angustia, miedo o daño. Todavía sientes eso, si. Lo que simplemente ocurre es que esos sentimientos ya no amenazan tu existencia y, por tanto, dejan de constituir un problema para ti. Ya no te identificas con ellos, ya no los dramatizas, ya no tienen energía, ya no te resultan amenazadores. Por una parte, ya no hay ningún ego fragmentado que pueda sentirse amenazado y, por otra, nada puede amenazar a ese gran Yo del Ser original y auténtico, puesto que, siendo el Todo, no hay nada ajeno a él que pueda hacerle daño. Esta situación produce una profunda relajación y distensión del corazón. Por más sufrimiento que experimente ahora el individuo, su verdadero Yo no se siente amenazado. El sufrimiento puede presentarse y puede desaparecer, pero ahora la persona está firmemente asentada y segura en “la paz que sobrepasa el entendimiento”.

El sabio experimenta el sufrimiento, pero éste no le hace “daño”.

Y como es consciente del sufrimiento, se siente motivado por la compasión y el deseo de ayudar a quienes sufren y creen en la realidad del sufrimiento.

TKW: Lo cual nos lleva al séptimo punto, la motivación del iluminado.

KW: Si. Se dice que la verdadera iluminación deriva en una acción social inspirada por la misericordia y la compasión, en un intento de ayudar a todos los seres humanos a alcanzar la Liberación Suprema. La actividad iluminada no es más que un servicio desinteresado. Como todos somos uno en el mismo Ser, entonces, al servir a los demás estoy sirviendo a mi propio Ser.

viernes, 11 de mayo de 2012

Nuevo en mi biblioteca...




De la contraportada:

La edición de las Obras completas (2006 y 2008) de José Ángel Valente parecía cerrar la publicación de la totalidad de sus escritos. La inesperada aparición, sin embargo, de Diario anónimo —un amplio conjunto de anotaciones realizadas entre 1959 y 2000, el año mismo de su muerte— enriquece ahora de manera absolutamente excepcional una obra literaria ya excepcional en sí misma. Se hallará aquí, junto a las observaciones sobre la vida cotidiana, las notas sobre viajes, los borradores de ensayos, las brillantes reflexiones sobre la experiencia poética o los aforismos sobre la vida moral, un diario intelectual que es también diario de vida y cuaderno de trabajo, en el que no faltan la ardiente declaración amorosa, los poemas inéditos o el desgarrado testimonio del dolor.


Diario anónimo (1959-2000)
José Ángel Valente
Edición de Andrés Sánchez Robayna
Colección: Ensayo
ISBN: 978-84-8109-937-9
384 pp.
22 €
Fecha de publicación: 2011-12
Círculo de Lectores.
Galaxia Gutenberg.
 

miércoles, 9 de mayo de 2012

Muere Maurice Sendak, autor de Donde viven los monstruos.



El escritor e ilustrador estadounidense Maurice Sendak, ha fallecido a los 83 años en Connecticut por problemas derivados de un infarto, según a informado su editor al periódico 'The New York Times'.
Los cuentos de Sendak representan gran parte de la literatura infantil de Estados Unidos y desde los años 60, sus obras han sido traducidas a decenas de idiomas. Críticos y admiradores han declarado que es muy difícil imaginar la literatura infantil sin él. Aunque su libro de 1963 'Donde viven los monstruos' es el más conocido, Sendak escribió e ilustró más de 50 libros.

Pero el autor no solo ha trabajado en el mundo de la literatura, también ha participado en proyectos televisivos, en óperas e incluso diseñando escenografías de ballet.

Entre sus obras más conocidas se encuentra 'Pierre', 'La cocina de noche', la aclamada serie 'Osito' y por supuesto 'Donde viven los monstruos'.

A lo largo de su trayectoria profesional Sendak ha recibido numerosos reconocimientos, como el prestigioso premio Caldecott de literatura infantil, la Medalla de Newbery, el Premio Internacional Hans Cristian Andersen, el National Book Award, el Premio Astrid Lindgren Memorial y la Medalla Nacional de las Artes.

Maurice Sendak a todo color


Maurice Sendak, Volar de noche, Alfaguara, 1989. Primera edición original en 1969.

martes, 8 de mayo de 2012

Esta mañana en la playa...



Vemos salir el ave por entre las tranquilas olas que rompen en la arena, con paso inseguro, lento... Y como se echa en la misma orilla húmeda, ahuecando su plumaje....

Permanece quieta y va cerrando los ojos. Me acerco y ni siquiera hace ademán de levantarse de su frío lecho; permanece tranquila, sosegada, resignada... Un instante después la cabeza cae sobre el plumón de su pecho, fláccida, desmadejada...

¿Qué ha sido del espíritu que animaba ese cuerpo un momento antes?... ¿Dónde ha ido esa chispa de vida?... En un instante y ante nuestros atónitos ojos se ha mostrado el contínuo, el misterioso tránsito de la vida a la muerte...

Hemos sentido pena y dolor, una gran compasión, por ese pájaro que, en la más completa soledad y lleno de mansedumbre, ha dejado de existir delante de nosotros...

A nuestro alrededor todo continuaba igual, indolente, y las olas balanceaban el cuerpo inerte de la avecilla como intentando acunarla...

                                                                                                                                        LfRey.

lunes, 7 de mayo de 2012

Anotaciones sobre una novela - Arturo Pérez-Reverte


El pasado viernes 20 de Abril, Arturo Pérez-Reverte abre una nueva página que va a titular Anotaciones sobre una novela (novelaenconstrucción.com) en la que sus lectores vamos a tener la oportunidad de fisgonear (hasta donde el autor permita) en un cuaderno de anotaciones sobre diversos aspectos de la escritura de la novela que tiene en curso. El autor tiene intención de registrar, en la página, algunas características de los personajes principales, las localizaciones en las que se desarrolla la historia e incluso dar detalles sobre la resolución de problemas estilísticos o técnicos.


En la primera entrada --Presentación-- leemos lo siguiente: Seguirán en los próximos meses, sin método ni periodicidad fija, algunas de mis notas breves sobre el trabajo en curso. Se trata de una novela no histórica, empezada el 7 de enero de 2011 (aunque su origen sea muy anterior), que poco a poco parece encaminarse a su recorrido final.

Desde luego ha despertado mi curiosidad e interés; no todos los días es posible asomarse al taller de un autor de tan reconocido prestigio y mirar, por encima de su hombro, como lleva a cabo su laborioso trabajo de creación y, hasta ahora, las distintas entradas que lleva publicadas tienen un gran atractivo...

Pérez-Reverte ha explicado que se trata únicamente de compartir con sus lectores algunos aspectos que él considera curiosos o interesantes en el proceso de escritura de una novela.



domingo, 6 de mayo de 2012

Florilegio 001.



Quienes quieran conocer la verdad del universo, deben practicar las cuatro virtudes cardinales:


La primera es la reverencia por toda vida; ésta se manifiesta como amor incondicional y respeto por uno mismo y por todos los demás seres.

La segunda es la sinceridad natural; ésta se manifiesta como honradez, simplicidad y lealtad.

La tercera es la mansedumbre; ésta se manifiesta como bondad, consideración por los demás y sensibilidad hacia la verdad espiritual.

La cuarta es actitud de ayuda, ésta se manifiesta como servicio a los demás sin expectativa de recompensa.

Las cuatro virtudes no constituyen un dogma externo, sino que forman parte de tu naturaleza original. Cuando se practican, originan la sabiduría y evocan las cinco bendiciones: salud, riqueza, felicidad, longevidad y paz.

Hua Hu Ching

viernes, 4 de mayo de 2012

Subrayados 003.

La borra del café.

Mario Benedetti.
Ediciones Destino - Áncora y Delfín 702
5ª edición. Mayo 1995.

-- No te avergüences de ninguna pregunta, si es sincera. Generalmente son las respuestas las más acreedoras de vergüenza, porque en ellas es más común que aparezca la doblez: que pienses algo pero digas lo contrario. Ése es otro de nuestros escasos privilegios: creo que los ciegos detectamos mejor la hipocresía. El hipócrita puede disimular su doblez con un gesto, una mirada, un guiño, y así rodearse de un aura falsa de sinceridad frente al interlocutor desvalido. Pero a nosotros sólo nos llega del hipócrita la voz, la voz sin maquillaje, tal como es, con su mentira a la intemperie.

p. 79.


-- Desde una esquina los vi pasar [a los marineros alemanes del Graf Spee]. A mi lado, un hombre joven, con acento extrajero, dijo: "Parece mentira. Tienen caras de ángeles, pero yo los conozco". Me dijo que era judío, que sus padres habían sido exterminados en un campo de concentración, antes aun de que estallara la guerra. Él se había salvado gracias a un cura, amigo de su padre.

"Detrás de esos ojos azules y esas mejillas candorosas, con capaces de albergar un odio que no puede medirse". Le dije que no todos serían iguales, que ni podía ser que esos casi niños fueran asesinos en potencia. "Nadie es asesino en potencia, lo sé. Pero un loco, un alucinado, puede contagiarles su alucinación y su demencia. El más peligros de sus atributos es cierta recóndita vocación de raza reina. Los mejores la descubren en sí mismos (porque todos la tienen) y la desmantelan, la liquidan, la extirpan como si fuera un tumor. Pero los otros, que en el fondo son los más ineptos, los más estúpidos, los más necios, la alimentan con delectación, porque sólo así se sienten seguros".

p. 102.


miércoles, 2 de mayo de 2012

Citas y subrayados...


-- En 'Diario anónimo' (José Ángel Valente.- Círculo de Lectores), hay infinidad de citas de otros autores que el lector debe tomar como propias. Una cita que no se ve acompañada de un comentario en contra es una confesión conforme al espíritu de su copista...
César Antonio Molina en José Ángel Valente, diarista.
p. 29 - Turia, Revista Cultural - nº 101-102.


Pensamiento, opinión, que no sólo comparto sino que practico con asiduidad; la mayoría de lo que leo acaba subrayado, anotado, copiado... No todos disponemos de la chispa divina que da nacimiento a la creación literaria de calidad que confiere profundidad a los pensamientos y enriquece al espíritu...

-- Hay que defender, siempre, un socialismo democrático, un humanismo, cuyo eje es una idea moral; la revolución es una lucha por el hombre, no por un sistema, pues la verdad es el hombre.
Diario anónimo. José Ángel Valente.

Y termino con otra cita...

-- La libertad es siempre al menos la libertad del que piensa de otro modo.
Rosa Luxemburgo.


martes, 1 de mayo de 2012

Hallazgo...


¡Vaya!; todavía a estas alturas uno puede llevarse sorpresas, positivas, navegando por Internet...

Me ha ocurrido hoy que usando el motor de búsqueda por excelencia, me topase, de pronto, con este portal... Ni idea de que existiera, pero aquí está; con su blog y todo...


La verdad es que tengo bastante dejado a este autor y no sé por qué, pero es así... Quizás no haya sido yo capaz de conectar con sus obras, cuando algunas de ellas arrastran tras de sí auténticas masas de fieles lectores...

La lectura de algunas de sus novelas me han dejado algo frío, como si faltara algo, como si el autor tampoco se las creyera del todo... En cuanto a la serie de diarios editados bajo el epígrafe Salón de Pasos Perdidos, pues que quieres, quizás, como decía Borges, tenga que leerlos más...

Con lo que aún no he tenido tiempo de ponerme ha sido con sus ensayos, y espero poder hacerlo pronto; en una de las baldas de mi pequeño estudio, me está esperando, entre otros, Las armas y las letras (Literatura y Guerra Civil. 1936 - 1939) en la nueva edición revisada y aumentada que en 2010 puso Destino a nuestra disposición...

Eso sí, como editor: ¡chapeau!, y muchos volúmenes de mi modesta biblioteca dan fe de ello...

Lo dicho, habrá que darle otra oportunidad al leonés....

domingo, 29 de abril de 2012

Subrayados 002.


A través del Mar de Soles.
Ciclo del Centro Galáctico II

Gregory Benford

VIB - Ediciones B - 264 - 2
1ª edición. Junio 1998
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Para que las galaxias llegaran a formarse, la energía expansiva del Big Bang tenía que darse en la cantidad exacta. Para que las estrellas se aglutinaran a partir de nubes de polvo, ciertas constantes físicas tenían que darse en la medida precisa. De lo contrario, el hidrógeno común no se propagaría tanto y la evolución estelar sería muy diferente. De ser las fuerzas nucleares un poco más débiles de lo que son, ningún elemento químico complejo sería posible. Los planetas serían lugares indistintos, sin una variedad de elementos para fraguar la vida.

El tamaño de las estrellas, y sus distancias unas de otras, no eran arbitrarios. Si no estuviesen ligeramente extendidas, las colisiones entre ellas pronto habrían trastornado los sistemas planetarios que las orbitan. El tamaño de la galaxia estaba establecido, entre otras cosas, por la fuerza de la gravedad. El hecho de que la gravedad sea relativamente débil, comparada con el electromagnetismo y otras fuerzas, permitía a la galaxia contener cien billones de estrellas. La misma debilidad permitía a las entidades vivas, mayores que los microbios, evolucionar sin ser aplastadas por la gravedad de su planeta. Eso entrañaba que podían ser lo bastante grandes, y lo bastante complejas, para soñar con viajar a los recónditos puntos de luz de un negro firmamento.

Estos soñadores orgánicos estaban condenados a un fin patético. La evolución obraba implacablemente en un ciclo de nacimiento, procreación y muerte. Cada forma de vida tenía que hacer sitio a su prole, si no el peso del pasado generaría cualquier mutación, cualquier cambio diezmador. Así pues, la muerte estaba inscrita en el código genético. El arbitrio indiferente de la evolución seleccionaba tanto la muerte como la vida.

El advenimiento de las entidades inteligentes implicaba el nacimiento de la tragedia, la aprehensión primera de la finitud personal. Dada la distancia de los planetas habitables a una estrella, se podía deducir la temperatura de la superficie, contando como factores las constantes físicas que predicaba la química, no resultaba difícil calcular el tiempo de vida aproximado que la evolución dictaba para la vida inteligente de tamaño humano: un siglo más o menos. Lo cual comportaba que apenas había tiempo para mirar en torno, comprender y trabajar durante unas pocas décadas frenéticas, antes de que se cerrase la oscuridad. A lo sumo, un organismo inteligente podía dejar su huella en una o dos áreas del pensamiento. Venía y desaparecía en un parpadeo. A lo largo de su vida, el cielo nocturno parecería no moverse en absoluto. La galaxia parecía congelada, inmutable.

Estrellas inmóviles, metas recónditas. Los seres orgánicos, sabedores de su propia muerte venidera, todavía podían soñar en ir allí. Aunque, en sus viajes, estaban sujetos al límite de velocidad fijado por la luz. De haber sido mayor la velocidad de la luz, permitiendo vuelos rápidos entre estrellas, el precio a pagar hubiera sido inmenso. Las fuerzas nucleares serían diferentes; el lento filtrar en las estrellas de los elementos pesados no funcionaría. La larga marcha ascendente que conducía a las criaturas de tamaño humano nunca se habría iniciado.

Así pues, todo se entretejía. Surgir en este universo de modo natural implicaba un conocimiento fidedigno de la muerte inminente. Eso menguaba todas las perspectivas, obligando a una criatura a pensar en cortas escalas de tiempo: tiempos tan truncados que una travesía entre estrellas constituía una odisea que periclitaba la vida.

pp. 318 y 319.
 

martes, 24 de abril de 2012

Por tu amor y el mío...




Por tu amor y el mio
Por nuestras hijas


Porque el tiempo, a tu lado, siempre es corto
Porque el mundo, junto a ti, se desvanece


Por lo que hay en tus manos,
en tu mirada,
en tu voz.....


Por hacer que siga enamorado cada día
Por ser un bálsamo cotidiano


Por haber querido ser mi mujer,
mi amiga,
mi compañera .

                                                                                                                   LfRey.

jueves, 19 de abril de 2012

¿Y si cambiamos a Perón por Vargas Llosa?.

Al hilo del alboroto que está montado en torno a la actitud de los mandatarios argentinos frente a España y una de sus principales empresas, recordé que hace algo más de un año también montaron otro rifirrafe (¿y cuando no?) sobre si don Mario Vargas Losa (del que soy impertérrito lector y seguidor desde hace por lo menos cuarenta años) debería hacer el discurso de inauguración de la Feria del Libro de Buenos Aires... En aquellos días recorté y archivé el siguiente artículo de las páginas de El País....

¿Y si cambiamos a Perón por Vargas Llosa?.

Benjamín Prado - Jueves, 3 de marzo de 2011.

Tarde o temprano, todo encaja. Lo único que hay que tener es la misma paciencia que Jorge Luis Borges le recomendó a una estudiante que le dijo estar muy preocupada porque no le gustaban las obras de Shakespeare: "No se preocupe y siga leyendo, eso es solo que Shakespeare aún no escribió para usted". Y para demostrar que si uno espera y va apilando, al final cada cosa viene a ocupar su sitio, resulta que llega de la nada el día de ayer y al hombre que hoy dirige la Biblioteca Nacional de Argentina, es decir, alguien que se sienta en la misma silla en la que se sentaba el autor de El Aleph e Historia universal de la infamia, se le ocurre poner el grito en el suelo porque Mario Vargas Llosa vaya a inaugurar la Feria del Libro de Buenos Aires, sin duda a causa de la poca simpatía que el premio Nobel de Literatura le tiene al peronismo, y de inmediato uno se da cuenta de lo bien que le encaja a su censor la frase con que el propio Borges explicaba la impresión que le había causado el dictador Videla: "Es increíble que un solo hombre pueda ignorar tanto". No hay más que recortarle esa frase al militar y multiplicarla por dos, para que lo que le valía a un general de brigada le sirva al director de la Biblioteca Nacional, y ya tenemos a cada marioneta con su traje. Los que hemos estado más de una vez en esa prodigiosa Feria del Libro de Buenos Aires y sabemos que los argentinos son el público más culto y acogedor del planeta, nos hemos puesto tristes, solitarios y finales, como decía Osvaldo Soriano.

Pero la vida está llena de casualidades, y la verdad es que el ataque a ese liberal llamado Mario Vargas Llosa al que aquí hizo español un presidente del Gobierno socialista, Felipe González, para protegerlo del acoso del medio dictador y criminal entero Alberto Fujimori, y al que ahora algunos consideran tan peligroso para la Argentina, coincide con una conversación que mi amigo Juan Urbano y yo tuvimos la otra tarde al pasar junto a la estatua de Perón que hay en Madrid, en la avenida que lleva su nombre: ¿Y por qué tiene que estar ahí? Ya sabemos que el personaje es de una ambigüedad tan llena de curvas que digas lo que digas sobre él no podrás pasarlo a limpio ni abarcar todos sus ángulos, pero ¿no se trata de un militar implicado al menos en dos golpes de Estado?


Sea como sea, a nosotros se nos ocurre que podíamos cambiar la estatua a Perón por una a Vargas Llosa, que tiene su casa en Madrid y nos ha dado medio premio Nobel puesto que es medio español, y llevar la del tres veces presidente argentino al parque que tiene su mujer, Eva Duarte, en el barrio de Salamanca. Tendría gracia, porque como él está de cuerpo entero y ella es un busto, sería un modo de apoyar el rumor de que en ese matrimonio la que pensaba era ella.

Ya sé que al joven cadete Vargas Llosa no le hacen falta monumentos, porque el que tiene se lo ha hecho él solo con La ciudad y los perros, Conversación en la catedral, La fiesta del Chivo o El sueño del celta, pero a Juan Urbano y a mí nos haría ilusión poder sentarnos en su pedestal a releer esas y otras de las que somos firmes partidarios como ¿Quién mató a Palomino Molero? o Travesuras de la niña mala.

martes, 17 de abril de 2012

Subrayados 001.

El peso del cielo

Anne Perry

Bolsillo Zeta Policíaca - 1359 - 6
1ª edición. Mayo 2006
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-Tiene un trabajo horrible -dijo Judith en voz alta-. Sobre todo después del gas, cuesta lo suyo decir a la gente que existe un Dios que lo controla todo y nos ama, pues no abundan las pruebas que lo demuestren.
-Me parece que Joseph nunca ha dicho que Dios tuviera el mando -señaló Matthew tras tomar un sorbo de vino antes de probar la comida- No ejerce ningún control sobre nosotros y somos nostros quienes hemos provocado esta catástrofe (I Guerra Mundial), no Dios. Será mejor que se lo recuerdes...
p. 178.


... Si existe un Dios tal como lo conciben los cristianos, no tendría que haber lugar para la ceguera, la hipocresía, los juicios farisáicos, la crueldad ni ninguna otra cosa que cause sufrimientos innecesarios, y mucho menos para el odio. Y la religión parece nutrirse de éste en buena medida.
-Joseph le diría que es culpa de la debilidad humana -contestó Matthew-. La gente usa la religión para justificar lo que desea hacer. No es la causa sino sólo la excusa.
p. 213.


-No tenemos tiempo que perder con odios, Abby -dijo en voz muy baja-. Aprovecha las cosas buenas que tienes mientras duren. El tiempo es muy valioso y escaso.
p. 277.



sábado, 14 de abril de 2012

Soylent Green

El otro día, en varios diarios, leí la noticia sobre los comentarios hechos por el F.M.I. de "el riesgo de que la gente viva más de lo esperado".... Un escalofrio recorrío mi espina dorsal (estoy recien jubilado) y no pude por menos de recordar el argumento de una película de ciencia ficción de hace ya bastantes años y que en España se tituló Cuando el destino nos alcance (Soylent Green)....



Parece ser que el destino nos va a dar alcence antes de lo previsto y nos encaminamos hacia un mundo gris en el que los mercados económicos irán dictanto cómo se puede vivir.... o quién debe morir.... Inquietante futuro estamos preparando para nuestros herederos; inquietante y triste....



domingo, 1 de abril de 2012

Microcosmos - macrocosmos

"Ya era suficientemente alarmante observar el efecto tremendo que causaba la presencia del hombre en el bosque: un gigante inconsciente que pisoteaba sistemáticamente las frágiles configuraciones de universos biológicos...... Cada uno de sus pasos trituraba un mundo".....

En el océano de la noche.
[Ciclo del Centro Galáctico I]
Gregory Benford.